webmaster@9.net.ar

+549 3541 626 009

Un día como hoy, pero en 1987, Argentina daba su primer paso formal en la era digital con la creación de su código de país en Internet: el dominio .ar. Lo que comenzó como una herramienta para modernizar la comunicación diplomática, hoy es la identidad digital de más de 680.000 sitios web y un pilar fundamental para el acceso a la información de gran parte de la población.

NIC Argentina, el organismo responsable de administrar este patrimonio digital, celebra este aniversario recordando un recorrido que ha sido clave para el desarrollo tecnológico del país.

Los inicios: de las cintas perforadas al primer «.ar»

A fines de los 80, la Cancillería argentina buscaba dejar atrás sistemas obsoletos como el télex (teletipo) y las cintas de papel perforado. Con la consolidación del Sistema de Nombres de Dominio (DNS) a nivel global, el 20 de agosto de 1987 se solicitó formalmente el registro del dominio de nivel superior para la República Argentina.

Así nació .ar.

El primer sitio web bajo este código fue mrec.ar, correspondiente al Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto. Le siguieron los dominios para el ámbito académico y gubernamental: edu.argov.arcom.arnet.ar y gob.ar.

Un hecho curioso de aquellos años: el primer organismo en obtener un correo electrónico con terminación .ar fue el Complejo Astronómico El Leoncito, en San Juan. El objetivo era que los astrónomos pudieran comunicarse con colegas de todo el mundo directamente desde el observatorio.

El gran salto: la llegada de Internet a todo el país

Si bien el dominio .ar existía desde 1987, la primera conexión digital a Internet en Argentina se logró el 8 de abril de 1994, conectando por primera vez al sector académico nacional a la red global. Este hito marcó un punto de inflexión.

Ese mismo año, se formalizó la fundación de NIC Argentina dentro de la órbita de la Cancillería, otorgándole la responsabilidad exclusiva de registrar y administrar los dominios .ar.

La conexión física: los cables que nos unen al mundo

Contrario a la creencia popular, la mayoría de nuestra conexión a Internet no viaja por satélite, sino por cables submarinos que atraviesan los océanos.

En 1995, Argentina se conectó al mundo de la banda ancha a través de UNISUR, el primer cable submarino que tocó tierra argentina en Las Toninas, Partido de la Costa. Aunque este balneario es históricamente la «puerta de entrada» digital del país, irónicamente, muchos de sus habitantes reportan problemas de conectividad.

A UNISUR se le sumaron otros cuatro cables a lo largo de los años. Para 2024, se activó el cable Firmina, que prometía mayor capacidad y velocidad utilizando tecnología de impulsos de luz. El cable Firmina es el cable mas largo del mundo y corre desde Carolina del Sur (EEUU) hasta las Toninas. Pertenece a Alphabet que es la empresa matriz de Google.

Internet hoy: un servicio esencial y un derecho

Según las últimas estimaciones, el 80% de la población argentina tiene acceso a Internet, con un uso promedio de casi siete horas diarias para trabajo, educación, entretenimiento y comunicación.

La importancia vital de la conectividad quedó en evidencia durante la pandemia. En 2020, el gobierno del entonces presidente Alberto Fernández oficializó el Decreto N° 690, declarando a los servicios de telecomunicaciones y acceso a Internet como servicio público esencial, sujeto a regulación estatal, al considerarlo un derecho humano fundamental.

No obstante, esta medida enfrentó desafíos legales. Distintas resoluciones del Poder Judicial fallaron posteriormente a favor de las empresas prestadoras, limitando el control estatal sobre la regulación de tarifas.